Javier Giordano
Cuatro Sonetos


Paraíso compartido
a Jorge Zubiría

Como en Edén: los tiernos bosquecillos
rodeando el despejado labrantío,
el murmurar del solitario río
que baja de los prístinos castillos.

Allí se ocultan raros tabaquillos
y vuela el cóndor en un cielo frío,
purísimo, con libre y noble brío,
y exhalan las laderas pajarillos.

Aquí, y ya en Otoño, las escalas
de hojas caedizas, los colores,
en mil matices ocres: áureas galas,

son fugas, variaciones y loores
de la absoluta música con alas
que alcanza de lo eterno los albores.

(11.5.2004)


Música en primavera
a Jorge Zubiria

Un otoño escribí cierto poema
al contemplar un armonioso prado,
feliz, por las montañas encerrado,
en tardes del color de la alhucema.

Las cosas naturales daban tema
a aquél por los crepúsculos raptado,
paseante solitario ensimismado,
amigo de la idea y del sc»ma,

de aquella realidad que el alma pura
contempla al ver la crepitante vida
que imita el paradigma sin premura.

Este zorzal y la paloma herida
que están cantando ahora en la espesura
se ajustan con fervor a la medida.

(15.10.05)


La aurora de rosados dedos

Viví entre violetas tricolores
en tu jardín poblado por las aves
que cantan himnos simples, puros, suaves
sintiendo, sin saberlo, sus amores.

No te pido que mates tus dolores
ahogando sentimientos tristes, graves,
sino que los traspases como naves
que dejan tras de sí blancos fulgores.

Navegas en el mar siempre mudable
del alma humana que se alegra y llora.
Mas mira el cisne cómo surca estable

el lago transparente y se enamora
de la existencia y brilla en la inefable
sagrada luz de la rosada aurora.


El fuego del logos
A M. Z., pensador logotectónico

En honda tarde llámanse dos aves
en un adagio tierno y concertado.
El verde se hace más y más dorado,
en el azul las nubes flotan suaves.

Muévense en la quietud, silentes naves
que con la forma invitan al agrado,
al libre movimiento acompasado,
haciendo alados pensamientos graves.

Así vas hacia Praga y hacia Viena
como una flecha quieta que se mueve
de luz distinta con la mente plena.

Beethoven, Mozart y el Giorgone breve,
el imperio del Grial y la patena
te dan el fuego de la nube leve.

(marzo, 2004)
© Prof. Dr. Martín Zubiria • 2006