Javier Giordano
Dos sonetos místicos


Devoción del pensar

Hoy quiero preguntar, Señor, adónde
puedo encontrarte y reposar contigo,
corresponderte como un fiel amigo
y saber más de aquello que se esconde.

Cuando por fin tus arrabales ronde
buscando el “no sé qué” que hasta hoy persigo,
ven otra vez a caminar conmigo
y deja que el abismo bello sonde,

que por el piélago del ser navegue
de todo lo finito en suave olvido
y que me pierda en el azul repliegue

de tus montañas, anhelante, herido,
dejando todo peso que te niegue,
volando como un ave hacia su nido.

(27.VIII.1995)



Catequesis de Juan 14
a Martín y Cristina

Señor, acaso escuches estos versos
del alma seca que otra vez te olvida
afuera de la fuente de la vida,
temiendo y calculando los adversos

sucesos, sin aquellos días tersos
sin tiempo, o sin nadie que lo mida,
por donde navegaba sin medida
con nubes y aves en el aire inmersos.

Hoy vuelvo a pretender seguirte al paso
sereno, manso, íntimo, escondido,
hundiéndome feliz en el regazo

del monte donde el árbol encendido
me va significando así el abrazo
que hoy sabiendo que me pides pido.

(Pascua Florida, 27.III.2005)
© Prof. Dr. Martín Zubiria • 2005