Friedrich Schiller
Tres poemas “filosóficos”:

Traducción y notas: © Martín Zubiria


LOS ARTISTAS

¡Qué bello estás con tu ramo de palma,
oh hombre, ya, cuando el siglo declina,
en orgullosa y noble hombría,
abiertos tus sentidos, ' con plenitud de espíritu,
lleno de gravedad benigna, ' en laboriosa calma,
el más maduro hijo del tiempo,
libre por la razón, ' por las leyes robusto,
por la benevolencia grande ' y rico por tesoros
que te ocultó tu pecho largo tiempo,
señor de la Naturaleza, ' que tus cadenas ama,
que ejercita tu fuerza en mil combates
y espléndida bajo tu mano ' del embrutecimiento ascendió!

En la embriaguez del triunfo conquistado
la mano no te olvides de alabar,
que en la desierta playa de la vida
al huérfano, llorando abandonado,
encontró, presa de un feroz azar;
la que ya pronto hacia el honor ' en ciernes del espíritu
tu joven corazón hizo volver ' en silencio,
y de tu tierno pecho
los deseos impuros apartó;
la Bondadosa, que tu juventud,
jugando, iniciar supo en deberes elevados
y en fáciles enigmas el misterio
de la virtud sublime ' adivinar te hizo;
la que para acogerlo ' de nuevo más maduro,
su preferido dio a brazos ajenos.
¡Oh, con bastardas exigencias
a sus bajas criadas no te entregues!
En diligencia puede ' la abeja superarte,
en la destreza, un cuco tu maestro ser,
con mejores espíritus compartes tu saber,
el arte solamente, oh hombre, tuyo es.

Sólo por el portal matinal de lo bello
en el país entraste del conocimiento.
Para habituarse al esplendor más alto,
adiéstrase la mente en lo que atrae.
Lo que al son de las cuerdas de las Musas
con un dulce temblor te arrebató,
crió bajo tu pecho aquella fuerza
que hacia el espíritu del mundo ' un día se elevó.

Lo que sólo con el correr de los de milenios,
al ir envejeciendo la razón halló,
en el símbolo de lo bello y de lo grande
para el entendimiento niño estaba revelado.
Su dulce imagen la virtud amar nos hizo,
un sentimiento delicado el vicio repugnó,
aun antes que un Solón ' la ley escrito hubiese,
cuyas pálidas flores ' despacio hace brotar.
Antes de que al espíritu ' del pensador se presentase
el osado concepto del espacio eternal,
¿quién en la altura vio de los astros la escena
que no lo hubiese presentido ya?

Aquélla cuya faz es de Orïones
una gloria, en augusta majestad,
sólo por los demonios ' más puros contemplada,
ardiendo avanza por sobre los astros,
a su trono solar ya retirada,
Urania, la terrible, la admirable,
y depuesta, de fuego, la corona,
erguida hela aquí, ' como Belleza, ante nosotros.
Ceñida con el cinto de la gracia
vuélvese niña para ser ' por niños comprendida:
cuanto como belleza acá sentimos,
un día a nuestro encuentro ' vendrá como Verdad.

Cuando expulsó el Creador al hombre
de su presencia a la mortalidad,
y un tardío retorno hacia la luz
le ordenó hallar, ' de los sentidos por la ardua vía,
cuando los celestiales apartaron ' de él su rostro, todos,
únicamente ella, ' la Humana, acompañando
al desterrado en su abandono,
magnánima incluyóse ' en la mortalidad.
Aquí aletea con humilde vuelo
en torno a su querido, ' junto al país de los sentidos,
y con engaño deleitoso pinta
el paraíso en la pared de su prisión.

Cuando en los blandos brazos de esta nodriza
la tierna humanidad aún descansaba,
entonces no atizaba llama alguna ' la sagrada manía de matar,
ni humeaba entonces, inocente, sangre alguna.

El corazón que guía ' ella con suaves riendas,
de los deberes la servil ' escolta menosprecia;
su luminosa vía, ' más bella aunque sinuosa,
hasta la órbita solar desciende ' de la eticidad.
A quienes entregados ' a su casto servicio viven,
ningún impulso bajo tienta ' ni por nada fortuito palidecen;
tal si un poder sagrado la otorgase,
pura, de los espíritus la vida
recuperan, el dulce ' derecho de la libertad.

¡Dichosos quienes ella - de millones
los más puros - a su servicio consagró,
en cuyos pechos se dignó reinar,
por cuyas bocas ella, ' la Poderosa, impera,
la que escogiólos para que en altares ' de eterna llama
le alimentasen el sagrado fuego;
ante los ojos sólo de los cuales ' sin velos aparece,
quien en benigna alianza ' los reúne en torno a sí!
Del peldaño alegraos, que os honra,
donde el Orden supremo os colocó:
de los espíritus en el sublime orbe,
el peldaño primero ' vosotros erais de la humanidad.

Antes de que trajeseis ' al mundo el equilibrio,
al que todos los seres ' alegremente sirven
- un edificio inmenso ' en el crespón oscuro de la noche,
cercándolo, tan sólo ' por un pálido rayo iluminado,
de figuras hostiles una hueste,
que sus sentidos aherrojaban
y rudas, intratables como él,
contra él con mil fuerzas apuntaban -
así la Creación para el salvaje era.
Por la cadena ciega del deseo
sólo a las apariencias amarrado,
huyó de él, ni disfrutada ni advertida,
de la Naturaleza el alma bella.

Y como huyendo entonces se marchase,
de las vecinas sombras mano echasteis
con sentido sutil, con silenciosa mano,
y en armonioso lazo a vincularlas
tal compañeras, aprendisteis.
Sin peso, suspendida, levantada sintióse
por la esbelta figura ' del cedro la mirada;
el cristal de las ondas complaciente
la forma saltarina reflejaba.
¿Cómo podíais no advertir la señal bella
con que, solícita, Natura os obsequiaba?
El arte de robarle su sombra copiando,
os señaló la imagen ' boyando entre las ondas:
Así apartada de su ser,
siendo Natura de sí misma ' una visión encantadora y propia,
en la corriente se arrojó, plateada,
para ofrecerse a su ladrón
La bella facultad de figurar ' en vuestro pecho despertóse.
Muy nobles siendo ya, ' para no recibirla ociosos,
la amable sombra recreasteis ' en la arena y en la arcilla,
quedó atrapada su existencia en un contorno.
Lleno de vida hizo sentirse ' del producir el dulce gozo.
La creación primera ' surgió de vuestro pecho.

Por la contemplación ya detenidas,
por vuestros ojos avizores enlazadas,
revelaron las formas familiares
el talismán con que os embelesaron.
Las leyes productoras de prodigios,
los tesoros de la seducción ya investigados,
unió, inventor, el intelecto
con fácil vínculo en las obras de vuestras manos.
Alzóse el obelisco, la pirámide,
de Hermes el pilar se puso en pie, ' irguióse la columna,
la melodía del bosque ' brotó del cálamo de avena
y gestas de victoria ' vivieron en el canto.

La elección de las flores en un campo
con sabio acierto atadas en un ramo,
así surgió el arte primero ' de la Naturaleza;
pronto los ramos fueron ' entrelazados en una guirnalda,
y superior surgió un arte segundo
de la creación de las humanas manos.
Bastándose a sí mismo, ' de la Belleza el hijo,
de vuestras manos tras salir perfecto,
la corona perdió que sostenía,
tan pronto como realidad cobró.
Al equilibrio sometida la columna,
con sus hermanas debe avecindarse,
el héroe desaparecer ' en un ejército de héroes,
el arpa del Meónida ' sonando va en el frente.

Pronto los bárbaros ' llenos de asombro se agolparon
ante estas nuevas creaciones.
¡Mirad! ' las muchedumbres halagadas exclamaban,
¡Mirad, el hombre es quien esto ha hecho!
En grupos placenteros y cordiales
reunir los hizo del cantor la lira,
que de titanes y gigantomaquias ' cantar sabía,
y de los matadores de leones ' que, mientras el cantor hablaba,
de sus oyentes héroes hacían.
Goza el espíritu por vez primera,
por más serenas alegrías confortado,
que sólo a él de lejos apacientan,
que su ser no desgarran con febril deseo,
que con el goce no desaparecen.

Ahora huyó del sueño del sentido
ya libre el alma bella;
saltó, desaherrojado por vosotros, ' de la preocupación
el esclavo, hacia el seno de la dicha.
Entonces la barrera ' sorda de lo animal cayó,
y apareció lo humano en la frente despejada,
y el sublime extranjero, el pensamiento,
brincó desde el cerebro sorprendido.
Entonces se alzó el hombre y a los astros
real enseñó el rostro,
ya agradeció, en sublimes lejanías,
su mirada elocuente, al esplendor solar.
Floreció la sonrisa en las mejillas,
lleno de vida el juego de la voz
para volverse canto desplegóse,
en los húmedos ojos ' nadaba el sentimiento,
y en deleitosa alianza ' la broma y la indulgencia
de la boca afloraron inspirada.

Sumido en el impulso del gusano,
por el placer de los sentidos enlazado,
reconocisteis en su pecho
el noble germen del amor espiritual.
Que del impulso bajo del sentido
el mejor germen del amor se separase,
a la canción primera ' del pastor lo agradece.
Ennoblecido hasta alcanzar ' la dignidad del pensamiento,
fluyó el deseo pudoroso
en forma melodiosa ' naciendo de la boca del cantor.
Ardían tiernamente ' en lágrimas bañadas las mejillas,
el ansia que su vida conservaba
la alianza de las almas proclamaba.

De los sapientes lo más sabio, ' de los clementes la clemencia,
la fuerza de los fuertes, ' de los nobles la gracia,
en una imagen lo enlazasteis
y en una gloria lo ordenasteis.
Estremecíase ante lo desconocido ' el hombre,
amaba su reflejo;
y héroes magníficos ardían
por igualarse al soberano ser.
Hicisteis resonar vosotros ' en la Naturaleza
el primer eco ' del arquetipo de lo bello todo.

De las pasiones el salvaje impulso,
los juegos caprichosos de la suerte,
la compulsión de instintos y deberes,
con sentimiento ponderoso disponéis,
con regla estricta hacia la meta.
Cuanto Natura en su gran curso
dispersa en vastas lejanías,
sobre la escena vuélvese, en el canto,
del orden miembro inserto fácilmente.
Sobrecogido por el coro ' de las Euménides,
el homicidio, aun nunca descubierto,
obtiene por el canto, ' el sino de la muerte.
Antes de que los sabios ' osaran sentenciar,
supo una Ilíada acertar ' con los enigmas del destino
en la mañana del tiempo primero;
desde el carro de Tespis en silencio
entraba la cautela en el curso del mundo.

Del mundo empero en el gran curso
vuestra armonía harto temprano se introdujo.
Cuando la oscura mano del destino,
lo que ante vuestros ojos ella ató,
ante esos mismos ojos ' no había desatado,
la vida hundióse en las profundidades
antes de completar el bello círculo.
Entonces con osada autoridad,
a través de la noche del futuro ' el arco completasteis;
sin vacilar entonces os lanzasteis
por el piélago negro del Averno
y de la urna más allá encontrasteis
la vida que había huido:
entonces se mostró con luz tumbada,
en Cástor apoyada, ' una imagen de Pólux floreciente:
la sombra sobre el rostro de la luna,
primero que, de plata, ' el bello círculo quedase lleno.

Pero más alto siempre, ' hacia alturas más altas cada vez
el genio creador alzóse.
Se ven ya creaciones ' surgir de creaciones,
y de las armonías armonía.
Cuanto embelesa acá ' sólo a los ojos embriagados,
sirve sumiso allá ' a la belleza soberana;
el hechizo que es gala de esta ninfa,
blandamente se funde ' en una divinal Atenea:
la fuerza que en el músculo ' del luchador reboza,
amable ha de callar, del dios en la belleza;
la maravilla de aquel tiempo, ' de Júpiter la imagen orgullosa,
en el templo de Olimpia ha de humillarse.

El mundo, por la industria transformado,
el corazón del hombre, ' movido por impulsos nuevos,
que en ardorosas luchas se ejercitan,
de vuestra creación amplían el círculo.
El hombre que progresa alza consigo, ' en sublime aleteo
con gratitud el arte,
y nuevos mundos de belleza surgen
de la Naturaleza enriquecida.

Se abren las barreras del saber,
en vuestras fáciles victorias ' probado ya el espíritu
con un placer que pronto madurara,
para volando recorrer un universo ' artístico de sortilegios,
a la Naturaleza asigna ' columnas más lejanas,
y por su oscuro curso ' corriendo le da alcance.
Pésala ahora con humanos pesos,
mídela con medidas ' que ella le prestó;
más comprensible en los deberes ' de su belleza,
ha de pasar delante de sus ojos.
En alegría juvenil y satisfecha
a las esferas presta su armonía,
y si del mundo alaba el edificio,
es porque esplende en él la simetría.

En cuanto ahora en torno a él palpita,
benévolo le habla el equilibrio.
De la belleza el áureo ceñidor
suavemente en el curso de su vida ' se entrelaza;
la plenitud bendita, en vuestras obras
le anticipa su imagen victoriosa.
Allá hacia donde corre ' la ruidosa alegría,
allá hacia donde huye ' la callada aflicción,
donde pensando permanece la contemplación,
donde él de la miseria ve las lágrimas,
donde le asedian mil horrores,
va tras él un arroyo de armonías,
las diosas de la gracia ve jugar
y aspira a conseguir con sentimientos ' en el sosiego depurados
la deliciosa compañía.
Suavemente, como se trenzan ' las líneas del encanto,
como las apariencias ' en torno a él unas en otras
en un blando contorno se contraen,
se escapa de su vida el leve hálito.
Disuélvese su espíritu en el mar ' de la armonía,
que, de deleites rico, ' rodea sus sentidos,
y el pensamiento al deshacerse únese
callado a Citerea omnipresente.
Con el destino en superior concordia,
confiando sosegado ' a la vez en las Gracias y las Musas,
recibe con el pecho, que ofrece complaciente,
el dardo aquel, que lo amenaza,
del suave arco de la Necesidad.

Íntimos entrañables ' de la armonía dichosa,
regocijantes compañeros ' a través de la vida,
¡lo más preciado, lo más noble que ella,
que dio la vida, diéranos para vivir!
Que ya de yugos libre el hombre, ' ahora piense sus deberes,
que ame la cadena que lo guía,
y que con férreo cetro, ' azar ninguno lo doblegue:
esto a vosotros lo agradece; ' vuestra eternidad,
y un galardón sublime en vuestro corazón.
Por ello, porque en torno al cáliz ' donde la libertad se nos derrama,
risueños se divierten ' de la alegría los dioses,

y el venturoso sueño ' se teje amablemente,
¡abrazados seáis con todo amor!

Al sereno, al esplendoroso espíritu
que la necesidad cubrió con gracia,
que a su éter, al curso de sus astros
ordena que nos sirvan con deleite,
que, donde sobrecoge, ' aún arrebata por su majestad,
y que hasta para devastar ' engalanarse sabe,
a ese artista grande ' vosotros imitáis.
Como sobre el arroyo, ' tal un espejo claro,
danzando bogan las orillas variopintas,
el fulgor vespertino, ' la campiña florida,
sobre la vida pobre así espejea
el animado mundo fantasmal ' de la poesía.
Con nupcial atavío
a la desconocida pavorosa,
la Parca inexorable, nos ponéis delante.
Tal como vuestras urnas las cenizas,
así con un benigno ' y mágico esplendor cubrís,
de las preocupaciones ' el espantable coro.
Deprisa he recorrido los milenios,
el reino sin confines del pasado:
¡Cómo ríe, donde os quedáis, la humanidad,
de vosotros detrás, qué triste yace!

La que antaño con rápido plumaje
de vuestras manos creadoras, ' de vigor llena se elevaba,
volvió otra vez a vuestros brazos,
cuando por la callada ' victoria de los siglos
huyó de las mejillas ' la gala de la vida,
de los miembros la fuerza
y triste, con cansino paso,
a tientas el anciano ' con su bastón andaba.
Desde una fuente fresca entonces alcanzasteis
al sediento la onda de la vida.
Dos veces remozóse el tiempo,
dos veces por semillas que sembrasteis vosotros.

Huyendo ante las hordas de los bárbaros,
la sacra, la postrera llama
arrebatasteis del Oriente, ' de sus altares profanados,
y al Occidente la trajisteis.
Del este el bello fugitivo, el joven día,
irguióse nuevo en el oeste
y en los prados de Hesperia despuntaron
en nueva juventud flores de Jonia.
La más bella naturaleza, ' resplandeciendo suavemente,
echó en las almas un reflejo bello,
y en las engalanadas almas introdujo,
regia, la magna diosa de la luz.
Millones de cadenas ' se vio entonces caer
y sobre los esclavos ' habló del hombre ya el derecho;
tal como en paz unidos ' palpitan los hermanos,
benigna así creció la nueva estirpe.
Con interior, ' con elevada plétora de gozo
disfrutáis de la dicha concedida
y bajo el manto os retiráis de la humildad
callando vuestro mérito.

Si por las vías francas del pensar
con audaz alegría ' quien investiga marcha ahora
y ebrio por peanes de victoria,
de la corona aprópiase con mano rápida;
si cree con la baja ' paga del mercenario
poder exonerar al noble guía
y junto al anhelado trono
concede al arte ' el primer puesto de entre los esclavos:
perdonadle; del cumplimiento la corona
sobre vuestras cabezas pende fulgurante.
Comenzó con vosotros, ' primera planta de la primavera,
Natura, de las almas forjadora,
concluye con vosotros, ' de la cosecha la feliz corona,
Natura, la que acaba y perfecciona.

Aquél que de la arcilla, de la piedra, ' humilde se elevara,
el arte creador, con silenciosa ' victoria abraza
el reino inabarcable del espíritu.
Aquello que en la tierra del saber ' descubridores saben sólo conquistar,
descúbrenlo, conquístanlo para vosotros.
De los tesoros que acumula, el pensador
ha de alegrarse sólo en vuestros brazos,
cuando su ciencia, ' que para la belleza ha madurado,
como obra de arte ennoblecida sea;
cuando a un collado con vosotros suba
y ante sus ojos, en la suave ' claridad del crepúsculo,
se muestre todo de una vez ' el valle pintoresco.


Cuanto más ricamente recreéis ' la vista pronta,
cuanto más elevados y más bellos ' órdenes el espíritu
en una alianza mágica volando atraviese,
en un deleite voluptuoso envuelva;
cuanto más ampliamente ' los pensamientos y las sensaciones
se hayan abierto al juego ' más rico de las armonías,
de la belleza a la corriente caudalosa;
cuanto más bellos sean los miembros ' del plan del universo,
que ahora mutilados su creación mancillan,
rematar verá entonces ' las formas elevadas,
tanto más bellos los enigmas ' que de la noche surgirán,
tanto más rico el mundo ' será que él abarca,
tanto más caudaloso ' el mar será con el que fluye,
tanto más débil del destino ' será la fuerza ciega,
tanto más sus impulsos ' hacia lo alto querrán ir,
ha de ser tanto más pequeño, ' cuanto más grande su amor sea.

Así hacia lo alto, ' por recoleta vía lo conduce,
siempre a través de formas ' y de sones más puros,
siempre a través de más altas alturas, ' de más bella belleza,
de la poesía la florida escala;
por último, en la meta madura de los tiempos,
un feliz entusiasmo todavía,
el ímpetu poético ' de la generación más joven,
y... en los brazos dará de la verdad.

Ella misma, la tierna Cipria,
por la ígnea corona vestida de luz
álzase entonces ' ante su hijo ya mayor de edad
sin velos, como Urania;
atrapada por él ¡tanto más pronto,
cuanto más bello él de ella huyera!
Tan dulce, tan divinamente atónito
estuvo cierta vez ' el noble hijo de Ulises,
cuando el glorioso camarada ' de su edad juvenil
se transformó en la hija de Jove.

La dignidad del hombre ' ha sido en vuestras manos puesta,
¡guardadla!
¡Húndese ella con vosotros! ' ¡Con vosotros habrá de levantarse!
De la poesía la sagrada magia
a un sabio plan del universo sirve,
silenciosa conduce hacia el océano
de la grande ¡armonía!

Por su tiempo expulsada, halle refugio
severa, la verdad, en la poesía
y protección encuentre ' de las Camenas en el coro.
En la suprema plenitud de su esplendor,
más terrible bajo los velos de lo que atrae,
en el canto resurja
y vénguese con sones de victoria
medroso en el oído ' de su perseguidor.
De la más libre madre hijos libres,
elevaos con rostro imperturbable
al radiante sitial ' de la belleza soberana,
sin aspirar a otras coronas.
Las hermanas que aquí os desaparecieron,
buscadlas en el seno de la madre;
lo que las almas bellas bello encuentran,
perfecto ha de ser e insuperable.
Con intrépidas alas elevaos
por sobre vuestro tiempo a las alturas;
de lejos ya amanezca en vuestro espejo
el siglo venidero.
Por los caminos ' de mil maneras intrincados
de la rica diversidad
venid a vuestro encuentro entonces abrazándoos
hacia el trono de la unidad suprema.
Tal como en siete rayos suaves
grato se quiebra el blanco resplandor,
del iris tal como los siete rayos
se funden en la blanca luz:
así ella juega en claridad plurifacética,
la mirada embriagada fascinando,
así en el solo vínculo ' de la verdad refluye,
¡en el torrente solo de la luz

© Prof. Dr. Martín Zubiria • 2005